En «Cada día más Mediterranean» te iremos acercando nuestra cultura humana y divina a través de recetas, festejos y tradiciones que nos han acompañado durante siglos y que han contribuido a crear un estilo de vida único.
Hoy te damos a conocer la festividad de San Antonio Abad conocida en la región mediterránea como Sant Antoni, la Santantonà, San Antón. En este artículo te sugerimos una sencilla receta de un dulce tradicional con el que se hace honor a éste personaje de la historia humana y religiosa, una sencilla receta que podrás realizar en tus fogones y de alguna manera acercarte a nuestras costumbres.
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Y ahora es tiempo de saber, experimentar y disfrutar de ésta festividad:

¿Quién era el hombre Antonio Abad?

Antonio Abad (Heracleópolis Magna, Egipto, 251 – Monte Colzim, Egipto, 356) nació en el pueblo de Comas, cerca de Heracleópolis Magna, en el Bajo Egipto. Se cuenta que alrededor de los veinte años de edad vendió todas sus posesiones, entregó el dinero a los pobres y se retiró a vivir a una comunidad local haciendo vida ascética, durmiendo en un sepulcro vacío. Luego pasó muchos años ayudando a otros ermitaños a encaminar su vida espiritual en el desierto. Más tarde se fue internando mucho más en él, para vivir en absoluta soledad. El relato de su vida tiene elementos históricos y otros de carácter legendario; se sabe que atendía a varias comunidades monacales en Egipto, permaneciendo eremita. Se dice que alcanzó los 105 años de edad.

¿Quién es el santo?

Es el patrón de los animales ya que le agradaban mucho y siempre los cuidaba. Se le suele representar acompañado de un cerdo.

De acuerdo con los relatos de san Atanasio y de san Jerónimo, popularizados en La leyenda dorada del dominico genovés Santiago de la Vorágine en el siglo XIII, Antonio fue reiteradamente tentado por el demonio en el desierto. La tentación de san Antonio se volvió un tema favorito de la iconografía cristiana, representado por numerosos pintores de importancia.

Su fama de hombre santo y austero atrajo a numerosos discípulos, a los que organizó en un grupo de ermitaños junto a Pispir y otro en Arsínoe. Por ello, se le considera el fundador de la tradición monacal cristiana. Sin embargo, y pese al atractivo que su carisma ejercía, nunca optó por la vida en comunidad y se retiró al monte Colzim, cerca del Mar Rojo, en absoluta soledad. Abandonó su retiro en 311 para visitar Alejandría y predicar contra el arrianismo.

San Jerónimo, en su vida de Pablo el Simple, un famoso decano de los anacoretas de Tebaida, cuenta que Antonio fue a visitarlo en su edad madura y lo dirigió en la vida monástica; el cuervo que, según la tradición, alimentaba diariamente a Pablo entregándole una hogaza de pan, dio la bienvenida a Antonio suministrando dos hogazas. A la muerte de Pablo, Antonio lo enterró con la ayuda de dos leones y otros animales; de ahí su patronato sobre los sepultureros y los animales.

Se cuenta también que en una ocasión se le acercó una jabalina con sus jabatos (que estaban ciegos), en actitud de súplica. Antonio curó la ceguera de los animales y desde entonces la madre no se separó de él y le defendió de cualquier alimaña que se acercara. Pero con el tiempo y por la idea de que el cerdo era un animal impuro se hizo costumbre en ocasiones representarlo dominando la impureza y por esto le colocaban el cerdo a sus pies.

Localidades donde se celebra la festividad.

  • En Castellón, En los actos que tienen lugar para festejar a Sant Antoni siempre está presente el fuego como elemento purificador, señal de quemar los malos augurios y los tiempos pasados. El fuego se muestra en las hogueras, algunas de ellas monumentales que se queman en las principales plazas de los pueblos. Estas hogueras se deben preparar, y en su preparación participa todo el pueblo, recogiendo la leña en los montes o yendo por las casas a recogerla, montando la hoguera, etc., en este trabajo las caballerías tienen un especial cometido y dejan bellas estampas llenas de color y de vida.
    Tras la quema de la hoguera se bendice a los animales y, generalmente, a todas las personas que han participado en la bendición se les obsequia con un dulce típico de estas fechas que se encargan de realizar de forma totalmente artesanal los vecinos de la localidad. Son numerosas las formas que toman estos dulces: “primes”, “cocs”, “pastissets”, “rotllos”, …, todos sabrosos
    y estupendos para recobrar fuerzas y atemperar el cuerpo en estos días de frío, acompañándolos de licores también típicos como la mistela o el moscatel.
    La fiesta suele acabar con una verbena o con el aprovechamiento de las brasas de la hoguera para realizar suculentas parrilladas de típicos embutidos y chuletas de cordero que son degustadas entre amigos e invitados.
    En cualquier municipio de la provincia podemos asistir a estos actos que estamos seguros sorprenderán a aquellos que no hayan participado nunca, no obstante, debemos destacar la celebración de San Antonio Abad en algunos municipios que tienen actos más espectaculares como es el caso de Vilanova d’Alcolea, localidad en la que, además de encender hoguera monumental, esparce por sus calles restos de poda y rastrojos que se encienden y que caballos y jinetes deben atravesar.
    Otro municipio con actos que conservan todo el sabor ancestral es Forcall, allí la monumental hoguera se convierte en “barraca” que es atravesada en llamas por las “botargas” (demonios y tentaciones) que arrastran a Sant Antoni hasta su interior.
    Borriol y la subida del espectacular carro de leña hasta la hoguera, Albocàsser y su preparación de la hoguera con caballerías que arrastran árboles monumentales, Vilafranca y su “Publicata” de la que destacamos la representación del auto sacramental de la “Vida de Sant Antoni Abat”, Benicarló con su “cremà del dimoni” y cabalgata, en la que “les lloes” y la “tirada de coques” son protagonistas; son, junto con otros muchos municipios de la provincia de Castellón, poblaciones en las que tienen lugar fiestas con actos interesantes, participativos y originales.
    Los municipios de Betxí y Benicàssim, por su parte, celebran fiestas patronales en honor a San Antonio con multitud de actos, evidentemente también tienen lugar hoguera, bendición de animales y reparto de “prima”.
  • En algunos pueblos de Valencia se celebra organizando mercados populares de venta de frutos secos, conocidos como «el porrat de Sant Anton»; se construyen también grandes hogueras que se encienden la víspera para recordar el fuego de San Antón, como se conocía la enfermedad del cornezuelo del centeno, que en muchos casos el santo curaba milagrosamente.
    La hoguera más destacada es la de Canals por ser la mayor del mundo. También allí se celebran bendiciones de animales y el día de los parells, que consiste en que los festeros, a caballo, reparten por todo el pueblo miles de juguetes y otros objetos. También en Elda es el patrón de sus fiestas de moros y cristianos, celebradas el primer fin de semana de junio.
  • San Antón protagoniza la primera procesión del año en Málaga capital.
  • En Mijas, la celebración está muy ligada a los animales. Cada 17 de enero se celebra una solemne misa en honor al santo en la ermita de San Antón en Osunillas. Tras el oficio, se bendicen a los animales domésticos y de granja. La celebración continúa con la rueda, un juego muy típico, en el que las mujeres cantan canciones tradicionales mientras bailan en corro. Después, las solteras pueden probar suerte y arrojar un guijarro a la imagen del santo. Si aciertan en la entrepierna de la figura, la tradición dice que ese año encontrarán marido.
  • En la provincia de Murcia la fiesta en honor a este santo se ha ido transformando a lo largo de la historia. Hasta mediados de 1960 uno o varios cerdos andaban sueltos por los lugares en los que tienen acogido a este patrón. El animal se alimentaba de los restos vegetales que le ofrecían los vecinos y era sacrificado el día festivo y subastadas algunas de sus viandas más valiosas. Esta tradición terminó por la regulación veterinaria y los problemas que con el tráfico rodado causaba el animal. En la capital, en el barrio de San Antón (Murcia), se ha sustituido la vitualla porcina por el pulpo que se sirve en varias barras preparadas por los hosteleros para la ocasión. Otra peculiaridad de esta festividad en la capital del Segura es la bendición y compra de unos panecillos no más grandes que una moneda que, según la superstición popular, se han de llevar en el monedero ya que atraen la buena fortuna. Las fiestas en honor a San Antón son especialmente destacadas en la pedanía de La Copa de Bullas donde la fiesta siempre ha mantenido sus aspectos folclóricos y religiosos con algunas peculiaridades. La tradicional matanza se rescató a mediados de 1990 y se ha convertido en un acto multitudinario de relevancia cultural en la región. En Abanilla bendicen a los animales, mientras que las panaderías de la villa elaboran panes benditos, unos dulces que también se preparan para la festividad de San Blas.
  • En Mahón, Islas Baleares, el día 17 de enero se bendicen los animales y se celebran las tradicionales «torrades» de sobrasada; y en Ciudadela se realiza la Procesión de los tres toques, que consiste en imitar los tres toques que el rey Alfonso dio en 1297 para rendir la ciudad, entonces tomada por los musulmanes.

Aquí encontrarás alguno de las recetas tradicionales de la festividad.

Y ahora manos a la obra y enciende los fogones vamos a preparar:

Unos deliciosos «Rollitos de San Antonio Abad»:

INGREDIENTES

  • 200 gr. de azúcar
  • Raspadura de un limón
  • 3 huevos
  • 140 gr. de aceite de oliva virgen extra.
  • 15 gr. de anís
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • Canela en polvo
  • 600 gr. de harina

Elaboración:

  • Glasear el azúcar junto con las raspaduras de limón con una túrmix, o lo que tengáis a mano, hasta que el limón quede totalmente triturado.
  • Añadir los huevo, el aceite de oliva y el anís y mezclar hasta que quede todo bien homogéneo.
  • Echar en el bol el resto de ingrediente y amasar hasta que quede todo bien mezclado.
  • Amasar y formar los rollos sobre papel vegetal y hornearlos entre 10-15 minutos con el horno precalentado a 180º.
  • Una vez sacados del horno espolvorear con azúcar.

Fuente de la receta aquí.